2025/263º FeferaciónNoticiasResultados

Guerra, quédate

  • La Balona logra un triunfo incontestable sobre un rival directísimo, el Bollullos, con dos goles de Diego en el primer tiempo.
  • Los albinegros se conducen con un guión reconocible y el técnico se mantiene invicto desde su llegada.
  • Carlos Guerra: Una victoria que necesitábamos.

Esto ya tiene otra pinta. No sólo se trata de que la Real Balompédica encadene dos victorias y dos porterías a cero. Que también. Es que despide otra sensación, la de un conjunto con un patrón de juego, que se las ingenia para disimular sus limitaciones -que haberlas, haylas- y agrandar sus virtudes. Los albinegros derrotaron de manera incontestable a un rival directísimo, el Bollullos, al que además arrebatan el golaveraje, que nunca se sabe si puede ser decisivo. Marcó por dos veces Diego, que se ha reencontrado con el marco, casualmente, ahora que juega de verdadero nueve. A ver si al final el fútbol no va a ser tan complicado.

El debate sobre la continuidad de Carlos Guerra, si es que existía, queda más que zanjado en este sábado preludio de la Semana Santa. La estadística recuerda que desde que el técnico de La Línea se hizo cargo de un equipo que por entonces estaba en avanzado –avanzadísimo– estado de descomposición han pasado cuatro jornadas, en las que (ojo al dato que decía aquel) se mantiene invicto.

En ese periodo, hasta en tres ocasiones ha dejado la Balona su portería inmaculada y eso que ha visto forzada a ir cambiando su retaguardia. Por cierto, esta vez Marlón y Macheño estuvieron tan bien que hasta da corte recordar que Ismael sigue asentándose. Por si fuera poco, el equipo de albinegro ha resuelto sus dos últimos duelos con victorias señaladas: sobre el Sevilla C –que llevaba cuatro meses sin perder en casa– y el Bollullos –que encadenaba ocho jornadas sin morder el polvo–.

Ratificado per se

Con este balance ya no necesita el míster la ratificación oficial. Como él bien dijo en el prepartido, en este negocio mandan los resultados. Y los marcadores hacen imposible que un club serio tome otra decisión que dejarle al mando de un equipo al que ha resucitado de una agonía que se estaba haciendo eterna. Cuánto daño le ha hecho a este equipo la semanita de los tres partidos, por que hubiese podido hasta pensar en el título.

La Balona afrontó el partido con el Bollullos con algunas cositas tácticas que resultaron determinantes. La posición de Cristian Boateng, una decena de metros por delante de Aschalew fue la más llamativa. El canario es un experto en robar balones y su ubicación ayudó a una presión alta que se le indigesta a cualquier rival de esta categoría. Otro nombre propio es el de Cascajo, que jugando de fuera hacia adentro y haciendo gala de su velocidad desniveló el partido. Cualquiera diría (ironía on) que a este chico le ha faltado confianza para jugar antes así.

Y como además es verdad que éste es un deporte de dinámicas, de tendencias, ahora a los albinegros sí que le salen las cosas. No habían pasado siete minutos cuando Cascajo hizo una de sus primeras diabluras. En una jugada que había comenzado con un córner a favor del rival completó una contra de manual y se la puso en el segundo palo a Diego, que esperaba donde esperan los nueves. Donde antes no estaba porque tenía que bajar a recibir. Casi levantó los brazos antes de mandar el cuero al fondo del marco de Guille Esturión, que tocó el cuero, pero no pudo interceptarlo.

La Balompédica se comportaba como un equipo vertical, sin tanto pasesito de aburreovejas, y menos aún echarlo para atrás. Es verdad que en el 13’ Fidel, el mejor de los condales, asustó con un disparo desde la frontal. Pero – qué bien lo explicaba Baby con aquello de que las cosas se atraen- las dinámicas han cambiado. Lo que hace un mes hubiese terminado en gol del Tomares se fue esta vez al poste.

Balona y Bollullos jugaban un partido de muchas revoluciones, intenso, pero se palpaba que el equipo de casa era mejor. Como lo fue en la ida, todo hay que decirlo, solo que entonces se topó hasta tres veces con la madera y por eso se tuvo que contentar con el empate. ¿Lo ven? Lo de las dinámicas.

En el 41’ Boateng robó uno de los innumerables balones que le capturó al rival y se lo mandó a Diego, que resolvió con un lujazo: temporizó, burló a la defensa y mandó lejos del alcance del portero. Un verdadero golazo. A los onubenses, al César lo que es del César, le pasaron factura las bajas de su retaguardia, porque hay determinadas concesiones que no se pueden hacer si se quiere acabar arriba. Los condales no fueron contundentes ni en un área ni en otra.

A por más

Tras salir ovacionada del campo la escuadra de Carlos Guerra volvió al césped decidida a sentenciar. Tuvo dos o tres. En una el público pidió penalti sobre Diego. A ver, de la camiseta lo trincaron, pero es uno de esos penaltitos que unas veces se pitan y otras no. Y el agarrón tampoco fue para mentarle la madre al árbitro.

Como era de esperar el conjunto de Antonio Calle se la jugó pasado el 60’. Tuvo alguna llegada clara. En una Mancheño se fue al suelo en el momento oportuno; en otra el lanzamiento de Ceballos lo desvió Marlón y por poco acaba en autogol y en la última Cristian, solo en el segundo palo, se dio un atracón de balón y lanzó fuera. Otra vez lo de las dinámicas.

Pasados sus minutos de duda la Balona, que supo administrar su renta, recuperó el mando con los cambios, entre ellos con los minutos de un Lanzini que va a ser muy necesario. Y tuvo hasta la oportunidad para redondear el marcador, en un mal despeje de un defensa que dejó a Juaniyo sólo ante el meta visitante. Incomprensiblemente ni exigió al cancerbero: lanzó directamente fuera.

La Balompédica tiene una semana para preparar su visita al líder Ciudad de Lucena del próximo domingo cinco de abril (18:00). Hace apenas un mes el que más y el que menos hubiese esperado el partido poco menos que aterrado. Ahora el balono piensa aquello de “¿y por qué no?” El responsable de esa metamorfosis tiene nombre y apellido. Preguntar por Carlos Guerra.

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